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By Arturo Pérez-Reverte

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Die Ungehorsame (Historischer Roman)

Ein großer historischer Roman aus der Zeit des Freiherrn KniggeBonn, 1842. Als die unscheinbare Leonie Gutermann und Landvermesser Hendryk Mansel sich das Jawort geben, bebt die Erde. Niemand magazine an ein Omen glauben, doch in der Zweckehe kündigen sich schon bald Turbulenzen an. Beide hüten Geheimnisse voreinander, doch die Fassade bekommt erste Risse.

Schwärzer als der Tod (Thriller)

Das Böse lauert vor der eigenen Haustür …Drei Kinder finden beim Spielen eine halb verscharrte Leiche. Mehr noch als der grausige Fund erschüttert Anne Navarre, ihre Lehrerin, die Tatsache, dass ihre drei Schützlinge den unschuldigen Glauben an eine heile Welt verlieren mussten. Noch ahnt sie nicht, dass die Tote im Wald für die ganze Dorfgemeinschaft das Ende der Unschuld bedeutet, denn es bleibt nicht bei einem Opfer.

Tempête rouge

"Si Octobre Rouge est le most advantageous livre de Clancy", a écrit Jack Higgins, "alors nous ferions bien d'être tous très attentifs, vehicle Dieu seul sait remark seront le deuxième et le troisième ! " Tempête Rouge est le moment roman de Tom Clancy et il est en tous issues plus audacieux, plus grand, plus passionnant et plus spectaculaire.

Der Knochenmann

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También puedo morir mientras sueño, de un infarto, de un paro cardíaco, de lo que sea. Puedo morir de pronto y ni el sueño ni la vida tendrán importancia. Dormir largo sin imágenes ni pesadillas. Descansar para siempre de lo que no ha ocurrido nunca. –Gato -insistió el otro. Se había movido por fin, dando un par de pasos dentro de la habitación. Quihubo, dijo. El Güero era de los nuestros. Muy raza. Acuérdate: la sierra, El Paso, la raya del Bravo. Las copas. Y ésta era su hembra. Mientras iba diciendo todo eso, sacaba un revólver Python del cinto y se lo apuntaba a Teresa a la frente.

Consideró todo eso con desapasionado cálculo: seguro, gatillo, percutor. Bala. Ésa era la secuencia apropiada de los acontecimientos, si es que aquel clic-clac anterior había sido real y no producto de su imaginación. En caso contrario, el percutor iba a golpear en el vacío y el Gato Fierros dispondría de tiempo suficiente para tomárselo a mal. De cualquier modo, tampoco empeoraba nada. Quizá algo más de violencia, o ensañamiento, en los últimos instantes. Nada que no hubiera concluido media hora más tarde: para ella, para esa mujer a la que observaba, o para las dos a la vez.

Dónde tu arrogancia de puro macho y tus perras agallas. Sintió olor a carne quemada al pasar ante una taquería, y el gusto agrio en su boca se acentuó de pronto. Tuvo que detenerse y entrar a toda prisa en un portal para vomitar un chorro de jugo de nopal. Yo conocía Culiacán. Antes de la entrevista con Teresa Mendoza ya había estado allí, muy al principio, cuando empezaba a investigar su historia y ella no era más que un vago desafío personal en forma de algunas fotos y recortes de prensa. También regresé más tarde, cuando todo terminó y estuve al fin en posesión de lo que necesitaba saber: hechos, nombres, lugares.

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